Historia

Historia

El origen de la historia de Pastas Alimenticias Romero S.A. se remonta a 1926 cuando D. Manuel Romero Marqués funda la empresa bajo el nombre La competidora: Pastas para sopa. Se trataba más bien de un pequeño taller donde con sistemas de producción muy artesanales se obtenía una reducida producción diaria.

Primeras trabajadoras de Pastas RomeroEl fundador junto a las primeras trabajadorasAntigua Fábrica Pastas Romero1ª Planta de Producción de Pastas RomeroMáquina Antigua Fábrica Pastas Romero1ª Máquina de Producción de Pasta

En 1930 como consecuencia del incremento de la demanda de pastas alimenticias, Manuel Romero decide la construcción de una nueva fábrica y realiza la introducción de nuevas tecnologías más acordes con aquellos tiempos.

En el año 1943 compra la primera línea de producción semiautomática. Durante esta época, Manuel Romero no escatima ni medios ni recursos económicos, pues considera fundamental para el éxito de la empresa, la incorporación al proceso productivo de nuevas tecnologías.

En el año 1950, sus hijos Manuel y José se hicieron cargo del negocio; se produjo así el traspaso de poder de la primera a la segunda generación.

En el año 1969, a la vista del crecimiento del sector en España y observando la actuación estratégica de las principales empresas de pastas alimenticias en Italia, la familia Romero se plantea la necesidad de la construcción de una nueva planta productiva más moderna. Una posibilidad, era trasladar la empresa familiar a un polígono industrial de Zaragoza, emplazamiento mejor dotado de infraestructuras, comunicaciones y más cercano a los consumidores. A pesar de que la propuesta era viable desde el punto de vista económico y comercial, se decidió mantener la planta productiva en Daroca, debido a la fuerte identificación con el pueblo y el deseo de mantener los puestos de trabajo, empleos ocupados en su mayoría por habitantes de Daroca y su comarca.

En 1970 la capacidad productiva de la factoría era de 25.000 Kilogramos diarios. A principios de los años 70 se producen importantes cambios tecnológicos, que son adoptados por los hermanos Romero, siempre bajo la supervisión de su padre. De este modo se sustituyen las líneas de producción con secado en proceso estático por líneas de producción en proceso continuo. Es a mediados de los años setenta cuando la aparición de las líneas de producción con secado en altas temperaturas, la automatización total de los procesos productivos y el aumento de la capacidad de fabricación de las propias líneas de producción, revoluciona el negocio de la pasta tal y como se conocía entonces. Estos cambios técnicos unidos al incremento de la competencia en el sector de la pasta alimenticia al aparecer nuevas compañías, obliga a Manuel Romero a adaptarse a los nuevos tiempos. De este modo la empresa realiza nuevas inversiones, instalando una de las primeras líneas continuas de pasta larga que hubo en España y afrontando el futuro de una forma rápida y decidida, considerando en todo momento la innovación tecnológica como un elemento clave en el éxito empresarial.

En 1980, la industria Manuel Romero, se convierte en sociedad anónima, pasándose a denominar Pastas Alimenticias Romero S.A. Se incorpora Francisco Javier Romero Inigo, nieto de Manuel Romero, aunque no sería hasta 10 años después, en 1990, cuando se produce el paso de segunda a tercera generación. En dicho año la compañía tiene a su cargo una plantilla de 40 trabajadores y su capacidad de fabricación es de 80.000 kilos diarios.

Durante estos años a pesar de no ocupar ningún cargo directivo, Manuel Romero sigue vinculado a la compañía, hasta incluso durante sus últimos días de vida se sigue paseando por la fábrica, charlando con los trabajadores y observando el devenir del negocio. Manuel Romero fallece en Daroca en el año 1989.